¿Contracultura
la nueva cultura?
A partir del
siglo XX se consideró un nuevo paradigma la revolución cultural, donde los
jóvenes se manifestaban en contra del sistema impuesto, ya fuese conservador o “normal”.
Roszak acuñó
el término en 1968 para referirse a la actividad rebelde de la juventud de los
años 60 y sus mentores ideológicos. Los grandes iniciadores de la revolución
contracultural fueron los beatniks: Allen Ginsberg, Jack Kerouac y William S. Burroughs,
forjadores de la identidad inconformista y, a la postre, cimientos del
movimiento hippie. En la segunda mitad de los
sesenta Timothy Leary, Ken Kesey, Alan Watts y Norman O. Brown, entre
otros, desarrollaron la teoría y praxis contracultural, convirtiéndose en
cabezas visibles del movimiento.
En los años
cincuenta el Rock&Roll se anteponía al control o mesura social, la
elegancia, la pulcritud y la atadura sexual ejercida por los padres en la
mayoría de los jóvenes. Durante los setentas con los movimientos estudiantiles
en México marcaron una época de luto y remembranza en la libertad de expresión,
pero dicha libertad se pone en cuestión cuando en la actualidad las
contraculturas se someten a un mega dominador, el sistema capitalista.
Los ochentas
con el punk y la música con toques digitales y electrónicos (retomados de los
setenta con la onda Disco y Groove) modifican la percepción de rebeldía con
algo más fresco, algo apegado a una manutención patriarcal pero con una
ideología más liberal debido al bagaje cultural de los hippies.
Los noventas
vienen con una oleada de mezclas interesantes en la vestimenta y sobre todo en
dejar detrás los típicos medios de comunicación, para abrir paso a la era
virtual. Esta multiplataforma mediática no sólo hizo más práctico cualquier tipo
de información, sino modificó en su mayoría la estructura de vida que las
personas llevaban normalmente.
La pregunta
clave, después de el marco histórico, sería ¿todos y cada uno de los
movimientos sociales ha sido puramente iniciado por alguna persona de las masas
(un líder)? Si bien, una respuesta a
ello sería prematura, una presuposición no alejada podría amplar el panorama
del verdadero núcleo en los movimientos sociales.
Todos y cada
uno de los integrantes o generadores de las revoluciones se han caracterizado
por una posición económica acomodada (Rousseau, Ford, The Beatles, Albert
Einstein) aunque aparentasen otra. Es por ello fácil suponer el capital
financiero detrás de muchos cambios en tanto la tecnología, las ciencias, las
artes y cualquier ámbito social que permea los individuos constantemente.
Entonces posiblemente
las contracultras son una nueva cultura que pertenece a la cultura hegemónica
dominante, las cuales nutren cada vez más en la representación o máscara que el
pueblo adopta como rebelión ante la élite quien elige la contracultura venidera.
-Michelle Meillon B.