martes, 4 de noviembre de 2014

El mundo digital: artimañas y carencias

El mundo digital ha llegado: bits, interfaz, realidad virtual y aparatos digitales. Una era tecnológica que se podría definir como una revolución digital en donde los medios digitales son cada vez más pequeños, prácticos y eficientes. Una de las problemáticas más planteadas es la sustitución de los medios impresos por los digitales. ¿Desaparecerán los medios impresos y serán sustituidos por algo con más contenido tecnológico? ¿Esto los volverá obsoletos?

Los medios digitales crean nuevos modos de producción y de difusión de material impreso. El papel va más allá de una consulta y para escribir en él, al igual que el medio digital. Más que estar peleados, ambos se complementan. Uno puede ser utilizado para darle paso al otro: utilizar un medio digital para redactar una carta y utilizar el papel para imprimirla y entregarla.

Si bien, los hipertextos han dejado ya obsoletas a enciclopedias, manuales y algunos otros tipos de libros de consulta, pero tanto el periódico hasta el libro seguirán vigentes. “La idea de que una nueva tecnología elimina una precedente es demasiado simplificadora […]: nunca en la historia de la cultura una cosa ha eliminado otra de manera simple” (Umberto Eco, Nadie acabará con los libros, 2010).

Por una parte, la industria editorial ya no puede producir tantos títulos, costos de papel, almacenamiento, transporte, tiempo de venta, consultores, vendedores, guardias, todo esto hace cada vez más incosteable una volumen impreso. Un libro electrónico reduce todo esto, pero por otra parte también implica otro tipo de producción industrial masiva, como también el consumo de electricidad que, a su vez, también aumenta las emisiones de carbono y la ignición de combustibles.

Ir por ese rubro de las ventajas al medio ambiente situaría a los medios impresos y a la tecnología en el mismo punto; mientras que debatir las ventajas de los soportes, la facilidad de encontrar  un nuevo tipo de posinformación que implique  información seleccionada y a la mano, es un tema que podría situar en desventaja a los medios impresos.

Un futuro donde escuelas y museos se transformarán en salas de juego donde los niños estructuren sus ideas y se relaciones con demás niños del mundo. Un futuro donde las personas tengan fácil acceso al mundo virtual y demás tecnologías que les permitan una experiencia más cercana o completa de lo que estén haciendo, es un discurso constante sobre las ventajas de las tecnologías en el futuro.

El gran error es no ver la realidad actual en la que está sumido un país tercermundista como México: la pobreza y falta de inversión en tecnología. En los últimos seis años, la inversión de ciencia y tecnología registró un promedio de apenas 0.43 por ciento anual como proporción del producto interno bruto. Esta cifra se ubica muy por debajo del mínimo internacional recomendado que debería ser de al menos uno por cierto del PIB y muy lejos de lo que destinan otros países integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

La pobreza en México es de 45.5. por ciento de la población: 53.3 millones de personas, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. Esto demuestra que por más que se diga sobre revolución tecnológica, países como México tiene sumido a casi la mitad de su población en la pobreza, la cual apenas puede conseguir algo de comer.

¿En qué momento se preocupará este número de gente porque sus hijos tengan una tablet y medios digitales si apenas pueden acceder a los medios impresos? ¿Qué pasa con un país en donde su desarrollo tecnológica está estancado y la inversión se destina a enriquecer a empresarios? Ellos sí tienen tecnologías y medios digitales, pero la revolución tecnológica nos demuestra que está en las manos de quienes pueden costearla. 

Marco Antonio García Velázquez  

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